Estado de Victimismo

“Si actúas como víctima, serás tratado como tal” Paulo Coehlo

Esta frase la encontré hoy y me recordó un tema que vemos cotidianamente en nuestro día a día y por eso quiero comentarlo. Hay tantas personas que deciden vivir en un rol de víctima, de “pobrecito”. Para estas personas todo es queja, todo el mundo está contra ellos, todo les sale mal, nada les gusta y todos tienen la culpa de su infelicidad…. ¿Conoces a alguna persona así? ¿Crees que has estado tu en ese rol en algún momento de tu vida?

Este rol de víctima, puede ir y venir a causa de ciertos eventos o situaciones, pero hay personas que caen en un estado crónico y no saben como salir de él o simplemente no quieren, ya que termina siendo su zona de comodidad.

Estas personas echan la culpa de todo lo que les sucede a los demás y al exterior. Por lo tanto, no asumen ninguna responsabilidad y se convencen que su vida no podrá mejorar porque no depende de ellos sino de su entorno. Este estado afecta a las relaciones con las personas que lo rodean, porque la gente no solo los ven como “pobrecitos”, sino que además se cansa de que esté siempre envuelto en esa energía de negativismo y de exigencia hacia los demás. Viven en un drama constante y exageran los hechos como si todo lo que les pasara fuera lo peor, y anticipan constantemente su fracaso. Además, quieren que el resto les solucione los problemas porque, según ellos, son los responsables de todo lo que les sucede. Estas personas aunque no se autocrítican constantemente, porque realmente están convencidos que los demás son los culpables, suelen tener baja autoestima y se vuelven muy resentidos con las personas que no los ayudan como ellos quieren.

Su manera de relacionarse para obtener lo que quieren es a través de la manipulación y chantaje emocional. Viven una sensación de falta de control, y que no hay nada que se pueda hacer para mejorar o cambiar una situación; entonces, manipulan a los demás para hacerlos reaccionar y actuar en busca de su solución.

Si nos damos cuenta, es realmente muy fácil caer en esta actitud. Porque llamas la atención de los demás, tus padres y seres cercanos están pendientes de ti porque “tu vida es un desastre”… y eres el ”pobrecito” al que todo le sale mal y todo lo malo le pasa… Es muy fácil hacerlo, y a veces hasta parece interesante porque así todo lo malo que suceda es culpa de los demás o del exterior. Siempre es más fácil limpiarse las manos y responsabilizar a los demás que darnos cuenta de que papel realmente tenemos en cada situación y de como podemos afrontarla. La queja se vuelve un vicio; estas personas parecen adictos a quejarse porque si no lo hacen se sienten extraños. Están acostumbrados a quejarse de todo, y se les hace casi imposible ver el lado bueno de las cosas.

Otro problema que veo yo, es que al estar tan hundidos en ese rol, no se dan cuenta que moverse en esa energía lo único que hace es alimentarla…  Viven en la queja, en el negativismo, en la carencia y por lo tanto, no sólo toman el rol de víctima y hacen que los demás lo crean y lo vean como tal, sino que también mueven su mundo alrededor de esa energía que los bloquea y no les permite avanzar… es el mismo el que está creando eso por no querer salir de ahí, cambiando la actitud y la manera de ver las cosas. Encuentran cada problema, cada dolor, cada enfermedad, cada situación difícil, como una excusa para hacerles ver a todos que su vida es muy dura y que son una víctima del entorno y de la vida.

No es fácil pero todo en la vida requiere una intención y la voluntad de mejorar. Si te sientes identificado con esto, intenta dar el paso, hacia un lado, al frente o al otro lado; lo importante es que salgas de ese lugar que tomaste, de ese rol que no necesitas y que te hace daño, aunque no lo veas o no lo quieras aceptar. Tienes que quitarte esa idea loca, de que solo estando mal y siendo un sufrido, la gente estará pendiente de ti. En realidad es todo lo contrario, si eres feliz, harás feliz a los de tu alrededor y por lo tanto les alegrará verte y compartir contigo. Ya no estarán pendientes de ti por pena sino porque realmente disfrutan el tiempo contigo y les gusta lo que tu puedes compartirles y darles. Ya no solo les exiges que te den sino que tu aprendes a dar y eso crea un equilibrio en tus relaciones. A veces no nos damos cuenta de todo lo que nos da la vida porque no nos da algo que queremos, sin embargo, lo que nos da es lo que necesitamos y es lo que debemos aprender a mirar y a valorar para poder agradecer por tanto. Recibe con amor lo que te llega, aunque sea diferente a lo que esperas.

Puedes ser feliz, hazlo… tomando las riendas de tu vida: decide por ti y acepta tu parte de responsabilidad frente a la vida.

Un abrazo infinito

Estado de Victimismo

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