“Voy a ser como los árboles. Dejaré ir lo viejo para dar paso a todo lo nuevo”

 

Bienvenido Otoño…..

La vida está llena de ciclos… lo vemos en las estaciones, lo vemos en nuestro día a día y en nuestra vida en general.

El otoño es una etapa que se caracteriza físicamente por las caídas de las hojas, por el cambio de color en los árboles, por la transición de calor a frío. 

A mí personalmente me encanta ver como cambian los colores de la naturaleza, como caen las hojas frente a mi, escuchar el crujido de cada hoja cuando camino por encima… Si vives en una ciudad con estaciones, tómate el tiempo de ver estos cambios y aprécialos, son realmente impresionantes.

El otoño lo podemos simbolizar y representar como una etapa de madurez, de cuando llega un momento de dejar ir, de soltar las cosas que ya cumplieron su función. Momento de sonreír, de agradecer por su presencia, por su compañía y soltar… soltar para abrir espacio a todo lo bueno que está disponible y listo para llegar. Es también una época para cosechar todo lo que sembramos, para ver resultados, para fortalecer todo lo que logramos. Y aquí hacer la balanza de que debe seguir con nosotros y de que podemos dejar partir.

En el otoño todo empieza a ser hacia adentro, el verano se acaba, el calor y la vida social disminuye y es hora de mirar hacia nosotros, hacia nuestro interior. ¿Qué hemos logrado hasta ahora? ¿Cuáles de nuestros proyectos han crecido? ¿Qué aprendizajes me llevo conmigo? ¿Qué quiero hacer ahora?

Algo que me impresiona y que me gustaría compartir en este post  ya que va muy relacionado con el llenarnos de cosas innecesarias es el ejemplo donde todos los espacios son tan grandes y parecerían suficientes, pero no lo son, sino que entre más grande es el espacio, más compramos para llenarlo ¿qué nos hace entender esto? ¿qué es todo eso que acumulamos para llenar espacios vacíos que ni miramos, que dejamos empolvar con el paso del tiempo y ni recordamos  que tenemos ahí?

A mi lo que me hace ver es que tenemos la costumbre de comprar y comprar automáticamente porque creemos que «más es mejor». Sin embargo, aunque es difícil verlo “menos cosas es más libertad, más tiempo, más dinero, menos contaminación y menos estrés”. Tenemos muy integrada la idea de siempre querer más, de comprar, de llenar la casa de más. ¿Pero esto qué te trae realmente? Si te das cuenta llenarte de cosas, solo logra que tengas una casa más llena, que guardes sin saber lo que tienes y que te olvides de lo que realmente vale la pena y que te hace falta en tu vida.

En un espacio más pequeño, caben las cosas que realmente necesitas y tus cosas favoritas. Y si tienes un espacio grande, quítate la idea de tener que llenarlo hasta el ultimo rincón. Un espacio no tiene que estar hasta reventar, al contrario, entre más limpio, más sencillo, tendrás una vida más tranquila, menos estresada y menos agobiante ya que el desorden externo se convierte en desorden interno y eso se convierte en estrés.

Aprovecha la llegada del otoño y limpia tu armario, recicla o regala todo lo que no has usado en meses, años.. es hora de dejar ir… Suelta todo aquello que no necesitas. Revisa tu casa y todo lo que está en cajas, sin ser usado por tanto tiempo, es porque ya no te hace falta y puede haber alguien a quien realmente le sirva. 

Hago referencia al mantra minimalista que dice «Identifica lo esencial y elimina todo lo demás». Si hablamos de que es lo esencial para cada uno, encontraremos millones de respuestas, sin embargo, busca realmente dentro de ti y pregúntate que es lo que realmente necesitas. No te vayas a ningún extremo, debes vivir cómodo y feliz con lo justo y necesario y, también tener tus momentos para cumplir antojos y gustos que quieras darte.

Recuerda, no es cuestión de conformarse con lo mínimo y vivir en la miseria. es cuestión de vivir con lo necesario, de no tener cosas guardadas que ni siquiera sabes que existen. Es cuestión de vivir ligero y dejando espacio para las cosas buenas. Solo cuando sueltas, le das espacio y permites que te lleguen nuevas cosas a tu vida. 

Despedirte de cosas no es una pérdida, es aprender a valorar el tiempo y la función que cumplieron en tu vida. Esto es real tanto para lo material como para lo emocional, para las relaciones y para todo lo que hace parte de nosotros.

El otoño es un final, y por lo tanto es un comienzo. Porque todo final, le abre la puerta a un nuevo comienzo. Es una época para valorar lo que tenemos, para dejar ir y crear nuevo espacio para recibir. Es también una época para revisar todo lo que cosechamos, que semillas plantamos, que metas logramos, que objetivos superamos.

“Del otoño aprendí que aunque caigan las hojas, el árbol sigue de pie”

Gracias y un abrazo infinito

“Voy a ser como los árboles. Dejaré ir lo viejo para dar paso a todo lo nuevo”

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